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La Voz de Almería, Jueves 8 de julio de 2004,QUE NO SE ENTIERRE EL YACIMIENTO DE BARIARafael LázaroLa excavación arqueológica en una parte de la antigua Baria (Villaricos) de la que se ha dado amplia información los últimos días, ha puesto de manifiesto la existencia de un conjunto histórico de primera magnitud perteneciente especialmente al pasado romano de nuestra provincia. La ciudad romana de Baria, de la que disponemos de documentación arqueológica, numismática, literaria y epigráfica, constituye, junto con la de Murgi (El Ejido), Abdera (Adra), o Tagili (Tíjola) un foco de conocimiento inapreciable para la civilización romana en nuestra provincia mucho más allá de lo que la posterior influencia de cultura musulmana ha podido desdibujar. Reconstruir la verdad histórica de un pueblo exige la valoración en su justa medida de todos y cada uno de sus elementos constitutivos sin detrimento de ninguno de ellos y, mucho menos, sin la marginación sectaria o ideológica por razones de conveniencia, moda o romanticismo. De Almería y sus vestigios árabes tenemos sobrada constancia en el paisaje almeriense a cualquiera que sea la dirección a donde dirijamos nuestra mirada. La misma estructura de nuestros pueblos, gran parte de la toponimia y el rosario de alcazabas que jalonan nuestra geografía, son una prueba de ello, sin que tengamos que recurrir a la Alcazaba de Almería, monumento emblemático por encima de todos. No ocurre lo mismo con los vestigios de nuestro pasado cultural romano. Es cierto que poseemos la lengua, heredera de la latina, que ya sería de por sí un referente mucho más importante que todos los otros juntos. Pero la concreción en activos materiales, visibles y tangibles queda mucho más debilitada. Por eso, la exposición visual de los restos arqueológicos romanos, y más concretamente los recientemente excavados en Villaricos necesitan y exigen un tratamiento especial. No bastan con que se tomen las medidas pertinentes para su conservación. Es preciso su adecuación al entorno y puesta en valor de manera que se conviertan en un activo referente cultural para la zona y la provincia entera de Almería. Estas son, muy resumidamente, las razones culturales que están pidiendo una intervención urgente en el espacio arqueológico referido. Pero existen otros motivos no menos importantes y dignos de consideración, y es que al argumento cultural se precisa añadir el económico y turístico. El veraneante o visitante de nuestra provincia dispone de variadas ofertas para convertir su estancia en lo más agradable que todos deseamos; sin embargo la propuesta monumental que podemos ofrecer sigue siendo bastante precaria. No nos debe bastar con Los Millares, el Castillo de Vélez-Blanco, la Catedral o la Alcazaba. Es preciso aprovechar todos aquellos vestigios histórico-culturales de interés que podamos poner a su disposición. En este sentido los restos arqueológicos ahora descubiertos, junto con los cercanos de la necrópolis púnica, deberán constituir un objetivo especial de dedicación por lo que podrían significar para la promoción del Levante almeriense y muy especialmente para el municipio de Cuevas del Almanzora. Que no se entierre pues el yacimiento, que no se nos prive del placer cultural de contemplar un retazo tan importante de nuestro pasado. La Junta de Andalucía tiene el deber moral y político de convertir aquello en un jardín arqueológico para disfrute y formación de los almerienses y de quienes nos visitan. En Itálica se han hecho y continúan haciéndose cuantiosas inversiones, pero no todo ha de invertirse en Sevilla y sus aledaños culturales. |
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