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LA VOZ DE ALMERÍA, Martes, 6 de Julio de 2004, Adolfo Iglesias / Sánchez MesaVIAJE A LA ALMERÍA DE HACE 2.000 AÑOSh2>El yacimiento arqueológico de Villaricos fue dado a conocer ayer a los medios de comunicación. La excavación realizada por Rosa Morales, bajo la supervisión de la Junta de Andalucía, ha puesto al descubierto una fábrica de salazones romana que tuvo su máximo esplendor en el siglo II de nuestra era. Las ruinas a las afueras de Baria albergan la única pintura romana descubierta hasta ahora en la provincia. La zona, sobre la que no se puede construir tras su protección volverá a ser enterrada para evitar daños.La Almería romana. El mayor yacimiento imperio de la provincia es una fábrica de salazones.Mojama, pescado seco y salazones salían de Almería hacia el resto del imperio romano alrededor de los primeros siglos posteriores a cristo. Los romanos había conquistado Hispania tras vencer a los cartagineses en las guerras púnicas. Los fenicios, siglos antes, habían descubierto este rincón del levante almeriense y lo llamaron Baria. El lugar es hoy Villaricos, pedanía costera de Cuevas de Almanzora, un poco más allá de Garrucha y de las urbanizaciones de Vera. La factoría de salazones estaba situada en las afueras de Baria, en un área hoy parcialmente vallada junto a la torre de esta localidad. A pocos metros se localizan los hipogeos, enterramientos fenicios hallados años antes y que aún están cerrados al público. “Baria es una ciudad tardía de segunda, no de la importancia de Mérida, Cartago o Sagunto”, afirma Rosa Morales, la arqueóloga que ha dirigido esta excavación y estudio, que documenta restos desde el siglo primero al sexto de la época cristiana. Desde enero, durante más de cinco meses, las excavaciones dirigidas por Rosa Morales han sacado a la luz la estructura de la factoría, sus viviendas y calles, sus balsas, su mobiliario, su evolución por los siglos. En una zona como el levante, donde es imparable la expansión urbanística, el pasado ha ganado la partida al futuro. Es la primera vez que unos restos arqueológicos impiden la construcción de un bloque de apartamentos. El sector 8, donde se ubica este yacimiento, tiene la categoría de Bien de Interés Cultural. La delegación de Cultura de la Junta en Almería, que supervisó el trabajo de campo, dio ayer a conocer este yacimiento, que volverá a ser enterrado como medida de protección y seguridad hasta que se terminen los estudios museológicos que deben preceder su exhibición al público. Ahora, es el turno de los políticos locales. El Alcalde, el dueño del terreno y la promotora deben llegar a un acuerdo y cuando el terreno sea de titularidad pública, los restos se convertirán en un reclamo turístico. Así lo prometió ayer Ana Celia Soler. La delegada tuvo palabras de elogio reiteradas al trabajo de la arqueóloga, también para el promotor y para los vecinos que pusieron la voz crítica desde el inicio de la promoción de apartamentos. “Entre todos hemos arrimado el hombro”, afirmó. Salazones que vuelven a ver la luz.Para desentrañar lo que fue una importante factoría de salazones en el siglo segundo de nuestra era, el solar se dividió en 43 áreas de cien metros cuadrados (10 x 10) de las cuales sólo nueve se han quedado sin estudiar. La parte sin excavar era la que no estaba amenazada por la inminente construcción de un bloque de apartamentos. Otra zona corresponde a la primera que pisaron las excavadoras y que motivaron la alarma de los vecinos. Ayer, a la entrada del solar vallado, Morales había dispuesto una mesa con algunos de los variados objetos desenterrados: vasijas enteras, trozos de ánforas, una cuchara y una aguja de hueso, una pesa de plomo para balanza en forma de pequeña ánfora, monedas y anzuelos de cobre, un pequeño exvoto con forma animal, un cuadro de seis centímetros con una deidad esculpida. Un plato rojo es la vajilla de lujo del dueño y figuras de pescados adornan su borde. La mayoría de estas piezas han aparecido fragmentadas, explica la arqueóloga, compactadas por la tierra arcillosa del lugar. “Nos limitamos a dar fe como si fuéramos notarios”, afirma. Notario con dotes casi adivinatorios hacia el pasado. Allí donde un lego sólo ve muros de piedras, Rosa Morales, distingue edificaciones, calles, habitaciones, balsas..., incluso de distintos siglos. En cada cuadrado que es un bocado a la historia se distinguen tres niveles. Los sucesivos pobladores no reparcelaron la zona con el paso de los siglos. Por ello conviven las plantas de cada siglo que confunden al lego pero no a los expertos. A menudo, los arqueólogos dejan un muro de tierra para que sea testigo de sí mismo, de la tierra y el tiempo que rodeaba lo tapado. Morales sitúa el esplendor de este complejo hacia el siglo II d.C., cuando pudiera tener entre mil y dos mil habitantes. A él corresponden dos balsas rectangulares perfectamente conservadas. En ellas, además de salazones, podría hacerse garum una especie de salsa líquida hecha con agua y las vísceras de los pescados. Han aparecido escamas y espinas dorsales de peces. La primera pintura romana.No sólo se han descubierto animales de mar. En una estancia, junto a la terma pública en la que se bañaban los habitantes del lugar, han aparecido restos de un caballo y no lejos de ellos, una rueda de hierro perfectamente reconocible. Cerca, restos humanos que aún siguen enterrados. También hay dolium y silos circulares para almacenar cereales. Cuando comienza el declive de esta industria, aparecen viviendas, se construye una terma y las balsas grandes se convierten en piletas más pequeñas pertenecientes a negocios familiares gremiales. Uno de los elementos más valiosos hallados en esta excavación es una pintura romana, la primera descubierta en Almería. Con el mar de fondo, un suelo en el que pintaron en rojo un dios Baco renaciendo de una copa. Cerca, en otra habitación, un mosaico con materiales autóctonos: mármol y pizarra con una greca roja. “Almería es pobre en época romana”, afirma la arqueóloga. Cerca de la que fue una vivienda romana y lo más pegado al mar, se hallan los únicos restos púnicos del yacimiento. De repente un retroceso de siglos que apenas percibimos, en una historia que comienza a desliarse entre siglos tras una polémica con papeles repartidos, pero que espera su capítulo definitivo. |
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