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Actualidad Almanzora, Segunda quincena de Mayo de 2004, pp. 18-19

VECINOS DE VILLARICOS IMPIDEN QUE SE COMPACTEN LOS ESCOMBROS DE LAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS DEL CASTILLO

Exigen que se efectúe una criba que garantice la ausencia de restos de la antigua Baria Romana

Un nuevo y polémico episodio se ha producido en torno a las controvertidas excavaciones arqueológicas que se desarrollan en las inmediaciones de la torre vigía de Villaricos.

Vecinos de la Asociación Existimos, que han denunciado métodos poco rigurosos en los trabajos de desenterramiento de una antigua factoría de salazones romana, impidieron el sábado, ocho de mayo, la nivelación y compactación de los escombros resultantes de los trabajos de los arqueólogos: “Nos tuvimos que poner delante de un tractor que venía a nivelar los mismos escombros que hace unas semanas nos decían que querían cribar”.

Esas tareas de limpieza y filtración las iban a realizar, presuntamente, el equipo de técnicos que trabajan en la excavación, como respuesta a los hallazgos que los vecinos habían encontrado entre los montones de tierra y que fueron denunciados por éstos como prueba del poco cuidado con que se estaban realizando los trabajos.

“Nosotros hemos denunciado que se están haciendo excavaciones con maquinaria pesada actuando sobre las mismas catas. Eso no son métodos. Tan es así que fuimos alertados por gentes del equipo de arqueólogos. El resultado es que se están tirando grandes cantidades de tierra sin un previo análisis que separe lo que vale de lo que no vale”, explica Félix Rico, portavoz de ‘Existimos’.

Según Rico, “los mismos periodistas que se han interesado por nuestra denuncia han podido comprobar cómo en un momento es fácil encontrar gran cantidad de objetos y monedas que merecerían un tratamiento muy distinto”. Entre ellos enumera “trozos de ánfora de cuarenta centímetros de ancho por setenta de alto, una piedra de sillería de metro y medio por cincuenta de ancho, etc”.

El hallazgo de estos elementos les reportó a los vecinos la calificación de expoliadores: “Expoliadores de qué ¿No quedamos en que esos son desechos?”. No obstante, todas las piezas se han llevado a la Guardia Civil para que un acta atestigüe su existencia e impida que la calificación de expoliadores pueda ir más lejos y convertirse en una denuncia judicial.
Como saben, la noticia arrancaba el pasado 1 de agosto, cuando una empresa promotora que contaba con sus permisos reglamentarios, inicia el movimiento de tierras para levantar un edificio de siete plantas frente al mar. Algunos residentes de la pedanía cuevana acuden alertados por la actividad y observan que la excavadora está desenterrando elementos pesados que podrían corresponder a la antigua factoría de salazones, datada en época romana. Efectivamente, tras dar la voz de alarma y obtener una orden de paralización dictada por el Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora, es la Delegación de Cultura quien toma el control y pide a la promotora que lleve a cabo un estudio, el cual será supervisado por los especialistas de la delegación provincial. “Nosotros creemos, explica Félix Rico, que no se han supervisado las cosas y que al final han puesto en manos de la empresa la elaboración de un estudio, cuyos resultados podrían impedir que se construyera. Lo más lógico es que barra para casa”.

El gobierno de Cuevas del Almanzora, conocedor de las últimas quejas vecinales, enviaba días atrás un escrito a la Delegación de Cultura que recibía cumplida respuesta a la jornada siguiente en términos que recomendaban calma, porque los trabajos se estaban haciendo bien. No obstante, paralelamente los vecinos apreciaron un inhabitual movimiento y presencia de agentes de Cultura interesándose sobre el terreno por lo que estaba pasando.

El pasado 12 de mayo, representantes del colectivo Existimos volvía a contactar con el gobierno local. Esta vez para conocer que Jesús Caicedo no dudará en apoyar y dictar en su caso la suspensión de la licencia, siempre que esté avalado por un informe de la Delegación Provincial. Caicedo excusó no poder llevar la iniciativa, dado que los recursos municipales carecen de personal especializado que pueda valorar la importancia del patrimonio que está saliendo.

Frente a la lógica reserva del primer edil, a la espera de informes que le permitan tomar decisiones, los vecinos están cada vez más decididos a impedir que se construya. Si en un primer momento su posición era la de calibrar los hallazgos y evitar que se destruyan, hoy las cosas han cambiado y han creado una agrupación, ‘Unidos por Baria’, integrada por “gentes de la provincia y la comarca muy comprometidas con la cultura”, que defienden abiertamente la paralización, el desenterramiento y la puesta en valor turístico de la factoría: “Compatibilizar los intereses de la empresa y lo que nosotros pedimos es poco factible. Integrar un edifico donde no hay diez metros cuadrados en los que no salga un resto arqueológico, ya me explicarán cómo se ponen los cimientos sin romper algo”.

¿Y los derechos del promotor? Esa sería la pregunta, si es que finalmente se detiene toda actividad sobre el solar. Para Félix Rico el propietario debería ser resarcido: “Eso es cosa de la administración y de los interesados, tampoco es justo que nadie salga perjudicado, aunque ahí nunca se debió de dar licencia. El permiso es producto de una serie de errores encadenados, ya que todo el sector está protegido y catalogado como Bien de Interés Cultural. En todas las parcelas colindantes está prohibido construir y sin embargo en ésta, que forma parte del conjunto, no, siendo tan importante desde el punto de vista arqueológico como lo son las demás”.

En este sentido contó que el concejal de Urbanismo, Juan José Pérez Celdrán, les explicó “que antes de dar la licencia quisieron recabar la opinión de Cultura, pero lo que primeramente se consideró un silencio administrativo, interpretado por el Ayuntamiento como que no había objeciones, fue en realidad un retraso en la respuesta de la Delegación”, explica Rico.

Un manifiesto sacado en internet pidiendo ayuda para salvar al patrimonio histórico de Villaricos ha conseguido en dos días más de cuatrocientas adhesiones.

En busca del tesoro

La noticia de que en los escombros de las excavaciones de Villaricos se están encontrado piezas de arqueología y monedas romanas ha actuado como un auténtico imán para algunos oportunistas, profesionales de la expoliación y curiosos. Éstos últimos tampoco rechazan la oportunidad de llevarse algo de valor a casa. La verdad es que resultaría difícil para cualquiera sustraerse a la tentación.

“No es nuestra responsabilidad, pero ante la presencia de gentes que llegan a portar, incluso, detectores de metales, nos hemos visto en la obligación de custodiar la escombrera”, explica un vecino.

“Hasta el momento hemos parado el tractor que iba a allanar los montones de tierra y hemos pedido a gente que se marchara, bajo la amenaza de llamar al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil. Esta no es nuestra responsabilidad, pero lo hacemos porque no hay nadie que se encargue de vigilar y proteger los restos”.
Los vecinos vuelven a clamar mayor atención de una Delegación de Cultura que hasta ahora se ha limitado a protagonizar en esta polémica un pobre y triste papel.

Otras claves de la historia

Para conocer el porqué se construye en una zona donde presumiblemente hay restos arqueológicos de gran valor, hay que remontarse al año 1983, cuando la Junta de Andalucía emite un decreto que dicta la protección de un amplio sector de Villaricos, al que califica como Bien de Interés Cultura. La parcela sita junto al castillo queda fuera.
En el año 94 se incorporan a la calificación de BIC estos terrenos pero no se informa a los propietarios, que solo se percatan de ello cuando solicitan al Ayuntamiento una licencia para construir, ya con Jesús Caicedo en el gobierno municipal.

Se entiende entonces que hay un claro ejemplo de indefensión y se procede desde el consistorio a la modificación de este hecho para permitir la edificación. No obstante, el equipo de gobierno se dirige a la Delegación de Cultura para pedir un pronunciamiento sobre el cambio de calificación del suelo. La tardanza en responder es interpretado como silencio administrativo y se procede a la otorgación del permiso. Era el 30 de diciembre de 2002. Días después de que el pleno se votara a favor, con la oposición del PSOE, llega el informe de Cultura. Demasiado tarde.

 
 
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