menu...

Quienes somos
Que pretendemos
La polémica
Villaricos
Baria
Material gráfico
Contacto
Hemeroteca
Foro
Estatutos
Bibliografía
Libro de Firmas
 

volver a hemeroteca

FOCO SUR, nº 93, Agosto de 2004,

VILLARICOS, AÑO 100

Damián García Agüero

El yacimiento de Villaricos, perteneciente a la zona periurbana de la antigua ciudad de Baria, ha sido protegido como Bien de Interés Cultural. La proyectada urbanización sobre sus ruinas ha pasado a la historia y Cuevas cuenta hoy con el yacimiento púnico-romano mejor conservado de la provincia.

En 1890 el ingeniero de minas Luis Siret realizó las primeras excavaciones arqueológicas en Villaricos. Desde entonces y hasta ahora se han venido realizando nuevos hallazgos que enriquecen el pasado de Baria desde su momento fenicio, romano y posterior, entre los siglos VII y VI a.C. y el III y IV d.C.

La excavación arqueológica del llamado Sector 8 de Villaricos, impulsada por la Consejería de Cultura y dirigida por Rosa Morales, ha sacado a la luz la que fuera la zona periurbana industrial de la antigua ciudad de la Baria romana del siglo I hasta el V d.C., aunque también han aparecido niveles púnicos del siglo III a.C. y hasta restos cerámicos de los siglos VI y VII de nuestra era. Mientras que la ciudad de Baria, una colonia fenicia y después romana, que pudo albergar en ese tiempo alrededor de mil quinientos habitantes, se halla hoy sepultada bajo el actual Villaricos, la escasa urbanización de la zona ha hecho posible que se conservaran intactos tanto los hipogeos, descubiertos hacia el norte de Villaricos por Siret, como la fábrica de salazones, situada hacia la desembocadura del río y que supone la excavación más importante realizada en la provincia.

La zona se dividió en 43 áreas de diez por diez metros y se excavó un 72 por ciento de las mismas. El resultado ha sido espectacular con el descubrimiento de 850 unidades estratigráficas, 550 unidades constructivas y un material cerámico, calificado como desbordante por la directora de la excavación, con un total de 900 cajas que suman hasta 10.200 lotes cerámicos.

La gran envergadura de la excavación ha servido para conocer el urbanismo de las diferentes épocas de ocupación de la ciudad. Tres calles principales, una de ellas con muestras de transformación en calle secundaria, los cimientos de los talleres, almacenes, tiendas y las balsas de salazones, de distintos tipos, ya que no son contemporáneas. Unas servían para el pescado, en otras se almacenaba salmuera y en las más pequeñas el preciado garum romano.

Único estuco romano.

También se ha descubierto una casa en la que se repite el esquema de vivienda romana, estructurada en torno a un patio central, con suelo de ladrillo y habitaciones a su alrededor, con suelo de mortero y una sala noble, que tenía un mosaico sencillo, geométrico y tricolor con piedras de la zona (mármol, pizarra y oligisto). También ha aflorado el que puede ser el único estuco romano de la provincia, que representa el nacimiento de Baco, que formaría parte de unos de los casetones con los que se adornaban las estancias principales. Junto a él han aparecido restos de una pintura de espigas.

Según Rosa Morales, el grueso de la industria descubierto en Baria sería el de los salazones, cuyas balsas forman una especie de banda de norte a sur y no estarían dedicadas al garum sociorum, es decir, para la exportación, sino más bien al denominado garum gremium, destinado al consumo interno. Tampoco se descarta un mercado interior de aceite y quizás algo de vino para abastecer a la ciudad, que se deduce de algunas de las ánforas y dolium (vasijas) encontradas. Alguna de las más antiguas pertenecientes al siglo II a.C.

Entre los abundantes materiales destacan la abundancia de sigilatas, alguna de ellas recuperadas sin fragmentar y otras aparecen con el sello del alfarero, lo que facilitará su datación y procedencia. También surgieron abundantes punzones, agujas y alfileres, algunos elementos de molino y dos ruedas de hierro pertenecientes a un carro que aparecieron en una de las calles secundarias, figuras votivas pequeñas, así como pequeñas lucernas. Todo el material encontrado servirá también para comprender las relaciones comerciales de aquellos habitantes.

Baria es citada por varios autores clásicos como Ptolomeo, Plinio y Estrabón. El arqueólogo y profesor de Historia Antigua de la UAL, José Luis López Castro, que realizó varias campañas arqueológicas de urgencia en Villaricos desde 1987 hasta 1993, ha encontrado referencias al sitio que sufrió Baria en el año 209 a.C. por los ejércitos de P. Cornelio Escipión, lo que provocó que la Baria fenicia fue sometida a Roma como civitasstipendiaria, lo que la obligaba a pagar un tributo anual y los recursos pasaban a formar parte del Imperio. López Castro indica que esas mismas fuentes clásicas hablan de la existencia de un templo consagrado a Venus o la Astarté fenicia. Según Castro, las casas de la ciudad fenicia eran de muros de piedra con pavimentos de losas de pizarra, ladrillo o tierra y empleaban cisternas y aljibes para almacenar el agua.

Aunque la reciente excavación supone el yacimiento romano más importante de la provincia, Siret ya comentó la existencia de casas romanas de planta rectangular y en la que existían mosaicos, corroborada ahora por la aparición de uno en la casa del yacimiento. Siret describe que muchas de las paredes estaban estucadas y decoradas con pinturas, cuyo ejemplo más notable es la alegoría a la primavera encontrada en la casa de la fábrica de salazones.

El ingeniero belga, cuya casa veraniega estaba a escasos metros del yacimiento, también alude a la actividad industrial, ya que detectó acumulaciones de escorias procedentes de fundición de plata y plomo de Sierra Almagrera y Las Herrerías. Las piletas, excavadas en su día por Siret y este año por el equipo de Rosa Morales, contenían abundantes restos de escamas y espinas de pescado, algunas de grandes dimensiones.

Algunas fuentes antiguas también sitúan en esta zona del sudeste español a los bastetanos (siglos III y II a.C), nombre que adoptaron del principal asentamiento situado en Basti (Baza). Según Estrabón, cuando llegaron los fenicios se mezclaron con los íberos que ocuparon el sur de España, desde Tarifa hasta Barea (Vera). Se habla que aquellos fueron aniquilados tras la primera guerra púnica, resurgiendo de nuevo con los cartagineses de Hamílcar Barca, cuyo hijo Aníbal recorrió con sus famosos elefantes los bordes de la sierra de Filabres reclutando mercenarios para sus ejércitos.

Hoy, gracias a aquellos vecinos que detuvieron el pasado verano las destructoras máquinas y a la intervención urgente de la Junta de Andalucía, Villaricos y la provincia aumenta su rico patrimonio y conoce un poco más de su pasado. A la inmediata protección de este yacimiento, le seguirá el acuerdo que deban tomar las administraciones (Consejería de Cultura y ayuntamiento) sobre las posibilidades que brinda la antigua Baria.

 
 
idea original unidos por Baria
powered by php and mySQL